miércoles, 3 de marzo de 2010

De Pitos y Flautas

Bueno, no hay mucha novedad para contar más que algunos detallines quizá simpaticones. En cuestiones generales, Fede ya superó su alergia a los bed bugs. El domingo fuimos a una playa nueva que queda para el norte y está rodeada por sierras. El paisaje es mucho muy bonito y la playa otro tanto. Subiré fotos en breve ya que flicker me permite cargar solo 100 megas por mes y en febrero ya los superé. El trabajo? Bien, gracias. Es pesado, cansador e interminable, pero la paga es buena y los cuerpos ya se están acostumbrando. Nos hemos hecho amiguillos de nuestros compas de lonas blancas, así que como hay buena onda es mucho más llevadero.

Seguimos en el mismo hostel donde nos sentimos muy cómodos aunque surgieron un par de episodios semi-hostiles que no pasaron a mayores y luego tuvieron un final Disneyco; a saber: martes por la noche, cansancio, cena sanguchezca y llenadora, sobran dos sándwiches que descansan en un plato sobre la mesada de la cocina. Entre pitos y flautas (tenía ganas de usar esa frase) cocinamos el almuerzo para llevarnos en viandita al día siguiente como se ha hecho costumbre. El potencial almuerzo consistía en rebozados de pescado (chicos, recuerden que hay que comer pescado que hace bien) con puré de papas. A las 5.30 am del día siguiente (porque somos unos chicos muy madrugadores y salimos a correr una horita antes de ir a clavar lonas entre medio de manzanos sobrecargados del fruto prohibido - tan colorados como la nariz del señor Federico G luego de un día de trabajo bajo el sol - y manzanas podridas que huelen a sidra vieja – nótese el uso de la ironía) durante un desayuno adormecido descubrimos que nuestros tostados de panceta y queso habían sido aprovechados por personas ajenas a los que se habían tomado el trabajo de prepararlos. Incluso habían dejado solo dos o tres papitas fritas nomás. Dos o tres!!! Que cararrotez! Entonces yo, quien escribe, en un ataque de ira matutina y malhumor por el descubrimiento de que MI comida había desaparecido, decidí dejar una notita que transcribo a continuación: I hope you have enjoyed MY sandwiches… Y así es como entre otros tantos pitos y flautas nos fuimos a trabajar al campo. Todo transcurrió sin pena ni gloria (porque los primeros días fueron sin duda alguna muy similares a una tortura) hasta que llegó la hora del almuerzo (que es, mejor dicho, media hora). En ese momento no se hizo presente la gloria pero si un poco la otra cuando nos dimos cuenta de que nos faltaban dos rebozados de pescado. Ahora imagínense la situación: yo hambriento luego de haber estado toda la mañana trabajando, regocijándome mentalmente en lo que sería mi almuerzo cuando el viejo pasara gritando “smokoooooooooooooo!” y el momento de la epifanía en el que descubrimos la falta de esos tan esperados trozos de imitación de pescado. Ustedes se imaginarán lo que pasó en mi cabeza y lo que salió de mi boca en ese momento.

La cuestión es que al llegar esa tarde al hostel, dos personas que estaban sentadas en el porche me dicen “vos sabés quién se comió los sándwiches?” a lo que respondí que no y aclaré que esos sándwiches eran míos (y de Fede, claro) y que yo había dejado la nota. Muy sorprendida la chica me responde “en serio?? Todo el mundo está preguntando quién se comió los sándwiches.” Claro que creímos en ese momento que era una exageración hasta el momento en el que pusimos un pie en la cocina y Sonja (la chica alemana que recordarán por el sobrenombre de Videlita) nos dice que habían visto la nota y bla bla, se me acerca Manni (el dueño del hostel) saltando y cantando “yo sé quién fue, yo sé quién fue!” pero no pude sacarle ningún nombre a pesar de mi promesa de no decirle a nadie, sólo me dijo que tendría que ver el video para creerlo (hay una cámara en la cocina) y, claro, todo eso llevó a conjeturas bizarras como “seguro fue el irlandés que le agarró el munchis porque vive fumado,” o “quizá fue uno de los ingleses, porque… toman posesión de cosas que no les pertenece como las Malvinas” (¿???) o incluso “seguro fue Laura porque, además de inglesa, tiene cara rara.” Cosas que en retrospectiva suenan muy idiotas, pero que uno no puede evitar pensar.

Minutos más tarde, saliendo de nuestra nueva habitación (porque Sonja nos asignó su habitación favorita porque le caemos de re chupete), nos cruzamos con Phil, el amigo de Laura que también es inglés y muy copado, y empieza a disculparse por haberse comido los dos pedazos de pescado, alegando que estaba tan ebrio que ni siquiera recordaba habérselos comido pero que cuando fuera al supermercado nos iba a comprar rebozados de pescado para reponer las sustraidas. Le dije que nos imaginábamos que habría pasado algo así, que no se hiciera problema porque el pobre estaba muy apenado (“apenado” es una palabra que me es un tanto ajena, pero no encuentro otra mejor) y seguí mi camino hacia la cocina cagandome de risa por la situación. Ahí había una congregación de alemanes junto con el dueño del hostel que me ve riéndome y me pregunta qué había hecho como si fuera un niño luego de una travesura. Le comenté lo que había acontecido segundos antes y me respondió que la persona que habíase engullido los tostados se disculparía en breve, pero todavía estaba la incógnita de quién habría sido…

El día transcurrió dentro de sus cauces normales, salvo por Pam, una norteamericana que se sale del molde preestablecido en nuestro consciente colectivo debido a su interés por la lectura. Sí, algunos norteamericanos LEEN. Y no sólo eso, lee LIBROS! Lo llamativo en ella ese día no fue el hecho de que leyera, sino que apareció de una forma esquizoide, portando un ojo hinchado cual Cuasimodo, con una langosta muerta en la mano y una actitud de adicto en rehabilitación que vende pepas en el tren de la línea Mitre. Aparentemente la langosta la pescó ella solita con sus manecitas mientras buceaba. En el momento en el que me ofreció langosta se me prendió una llamita de sospecha que se confirmó al día siguiente cuando se acercó a Fede y a mí, todavía luciendo su ojo mocho, para pedirnos disculpas por haberse comido los sándwiches. La pobre santa no paraba de disculparse y hasta incluso nos ofreció pescarnos unas langostas la próxima vez que fuera a bucear. Veremos si cumple porque ahora la quiero probar…

Esa misma noche charlando en la cocina con Phil (leer arriba si no recuerdan quién cojones es), le pregunto por su receta para hacer pies (léase: /’pais/) ya que en ese momento estaba cocinando dos y ya lo había visto en otras ocasiones cocinarlos.
Rápidamente me empapé de su técnica para hacer la masa y el relleno que, según él, es cualquier fruta que le quieras poner con mucha azúcar. Entre otros tantos pitos y flautas, me doy vuelta un segundo y el saca sus pies del horno, me extiende uno y me dice “this is for you for eating your fish.” El pobre santo nos había hecho un pie de duraznos con la inscripción “sorry” en el. La idea era merendarlo al día siguiente luego del trabajo y poder compartirlo con él, pero no pasó de ser más que una idea porque cuando volvimos del trabajo al día siguiente, alguien se había comido tres cuartos de nuestro pie…. Chicos, si tiene un “SORRY” tallado en la masa, es evidentemente el pie de alguien más! Pero bueno, son cosas que pasan.

En otras áreas del día a día en Napier, anoche fuimos al cumpleaños de Luisa, una argentina que trabaja con nosotros. Luisa, Christian (el novio), Fede y yo salimos a tomar algo (los otros compas de trabajo no fueron). Los chicos del hostel fueron casi todos a un bar que se llama Thirsty Whale, que estaba justo enfrente a Shed (el bar en el que estábamos nosotros), y quedamos que después de pasar un rato por el cumple íbamos a pasar otro rato por Thirsty Whale. Al final todos los que estaban en Thirsty Whale se fueron para Shed, así que no nos tuvimos ni que mover para cruzar la calle. Dato de color: los hoodies are not allowed (los buzos con capuchas) porque “no se te puede ver la cara” me dijo el de seguridad cuando le pregunté por qué no (explicarle que no pensaba ponerme la capucha adentro del bar fue completamente en vano). Dato de color #2: la vida nocturna acá termina a las 3 am como una exageración.

Ahora, domingo, todo el mundo anda de lo más campante mientras nosotros les rompemos esa alegría inocente diciéndoles que hay alerta de tsunami por el terremoto en Chile. Necesito lavar ropa, pero luego me dije a mí mismo “cuál es el punto si se va a terminar mojando de todas formas?”

Más novedades más luego.

Cheers!

viernes, 19 de febrero de 2010

It's Been a Hard Day's Night



Como prometí (y una promesa se cumple), les voy a contar sobre las andanzas del domingo y lunes y, quien sabe, por ahí me juego y hasta les cuento más y todo. El domingo decidimos ir a una playa que esta a alrededor de media hora en auto, porque las playas de Napier son todas con piedritas; sólo hay un par con arena y son chiquitas y horrendas. Así que agarramos nuestro auto, agarramos al alemán, y nos fuimos en dirección al sur a Ocean Beach. El paisaje de ida es fantabuloso (al igual que el de vuelta, claro). La playa es como una 9 de Julio pero menos transitada. La arena es finiiiiiita y se extiende por varios kilómetros. El agua es transparente (pero transparente de endeveras), llena de aguas vivas pequeñitas pero indefensas (al punto que dabas una brazada y la palma de la mano se topaba con incontables cantidades). Caminando por ahí también se ven pecesitos nadando alrededor de los pies y cangrejos intentando agarrarte los dedos. Luego nos fuimos para Waimarama, pero sólo pasamos por ahí a ver cómo era. El paisaje de ida no lo vi, porque iba manejando y, además de mi pánico de principiante, había muchas curvas y un poquito de altura, así que me concentré en la línea del medio y en no llevarme puesto a ningún auto. Pero el camino de vuelta (que es el mismo que el de ida, claro) esta mucho muy bueno también. Por la noche hicimos fogata en la playa de enfrente del hostel (la de piedras) como en las dos noches anteriores, y se nos sumaron otras gentes del hostel de distintos países.



El lunes amanecimos haciendo los llamados laborales pertinentes a toda esa gente que nos había dicho “llamame la semana que viene.” Entre ellos estaba George B-u-rn al cual nos referiremos de aquí en más como Mr Burns (si quieren tener una idea de cómo luce Mr Burns, busquen en youtube algún videíto de Hoodwinked – la verdadera historia de caperucita roja – y préstenle atención al conejo malvado). Resulta que a este Mr Burns lo habíamos visto los cinco (ayuda memoria: estábamos con los alemanes: Kira, Alex y Franzi) en una orchard (esos lugares donde plantan árboles frutales), hablamos con otro tipo de nombre Stuart Hi-gg-ins, y, será casualidad de la vida, que justo cuando llegamos se largo a llover fiero entonces pararon todos de trabajar y se metieron en el shed (que es como un lugar donde guardan cosas y al lado tiene cocina, baño y todas esas cosas) y nos cruzamos con Mr Burns, que nos dijo a Fede y a mi “uds son argentinos?” y, mal que le pese a Alejo, le contestamos con la verdad… y ahí nomás, así como si nada y enfrente de los alemanes nos dijo “uds dos llámenme la semana que viene si no consiguen trabajo.” Créanme, es una situación tan cómoda como darte cuenta de que la persona de la que estás hablando mal está atrás tuyo. La cuestión es, ni más ni menos, que Mr Burns nos sacó de esa larga odisea vacacional (¿??) para ponernos en una odisea aun peor: la de trabajar de 6 am a 5 pm en un campo de manzanas desplegando y ajustando lonas de plástico blancas para que reflejen la luz y las benditas manzanas de Johnny Appleseed (nombre de la empresa) sean más rojas y dulces.



Luego de hablar por teléfono con este buen señor, nos fuimos a verlo en persona y no por gusto, sino porque nos pidió que fuéramos a la oficina de Johnny Appleseed (que nombre pelotudo) para llenar una application form y para tener una entrevista con el, que se redujo a una especie de sesión para infligir miedo; el viejo es bastante estricto. Quedamos en que nos iba a llamar el miércoles para que nos dijera dónde teníamos que ir el jueves. Nos dio los contratos para leerlos y completarlos y, al salir de la oficina, sentimos que nos sacamos un cajón de manzanas de encima por todo lo que implica no tener trabajo y estar buscando hace 2 meses.

Ahora bien, supongamos que el martes tu compañero de viaje y de cuarto se despierta con un picor en los brazos. Supongamos que ese picor se extiende a otras partes del cuerpo y que ese picor se vuelve cada vez más intenso. Supongamos que tu compañero decide ir al médico, y entonces supones que lo mejor que podés hacer es llamar al operador internacional para hacer una llamada por cobrar a la gente del seguro en Argentina, y que el operador te dice que no podés llamar por cobrar a Argentina porque no hay convenio. Supongamos que puteas al aire un rato y llamás con los 6 dólares que te quedan en la tarjeta de descuentos de hostels, y la mujer que te atiende tarda dos horas – literalmente - en comunicarse con quién sabe qué persona de Nueva Zelanda para que te concrete un turno con un médico. Supongamos que te llama una Kiwi de nombre Esther que pronuncia su nombre como /’esta/ y te dice que le llegó un email de Argentina diciendo que Federico G necesitaba un médico (palabra clave: EMAIL, no llamado telefónico, sino algo tan azaroso como un EMAIL) y que iba a tardar otras dos horas en conseguir un turno. Supongamos que te vuelve a llamar unos quince minutos antes de que se cumplan las dos horas y te dice que NO HAY turnos, pero que si querés podes ir a una clínica en la que tenés que pagar 55 kiwachos la consulta y el pikachu está tan desesperado que decide gastarse ese dinerín. Supongamos pues que vas a la clínica y confirmas que las ronchas son de “bed bugs” que se estuvieron alimentando del cuerpo del susodicho y que, además, te enterás que la amigdalotomía a la que se sometió un mes antes de viajar fue en vano porque le están volviendo a salir. Supongamos que, tras todo esto, el seguro médico te dice que el reintegro de la consulta y de los medicamentos (sí, hubo medicamentos incluidos y todo) te lo van a hacer cuando vuelvas a Buenos Aires siempre y cuando presentes un diagnóstico (¿???) junto con los tickets (el diagnóstico supongo que vendrá algo así: el señor Federico G – o Mr Fredrica G según los Napierianos – fue mordido vorazmente por unos bichos de cama). La conclusión de todas estas suposiciones sería que: si A llama a B por emergencia X, A puede darse por muerto antes de conseguir un turno. Pero no hay mal que por bien no venga; Manni, el dueño del hostel, se ofreció a lavarnos la ropa que podría haber estado en contacto con los bed bugs. Nos cambió de habitación, por lo menos hasta que se haga cargo de esos mugrosos bichos mordelones. Y… so the life goes…

Ayer empezamos a trabajar a las 6 am y terminamos a las 4.30 pm. El laburo apesta sobremanera pero trae buena pasta, así que por el momento estamos viendo si resistimos o mandamos al conejo cabrón a freír zanahorias o no.

sábado, 13 de febrero de 2010

Baby, you can drive my car



Oh zi! Tenemos un auto. Es blanco, tiene cuatro puertas, cuatro ruedas más una de auxilio, un gato, una guía de rutas, y hasta una carpa. Resulta que acá la compra de un auto es tan fácil como mandar una postal, porque incluso se hace en el mismo lugar. El tema es así: vos vas al correo con el dueño del auto, llenas un papel con tus datos, el actual dueño llena otro chiquito con los de el/ella y se lo entregás a la persona que te atienda en el correo. Y eso. Listo. No hay más trámite. Claro que en el medio hay que pagarle al (ahora) ex –dueño, pero casi casi que eso es un detalle.

El auto se lo compramos a una yanqui que se está yendo en una hora para Wellington y de ahí a Australia. A la gorda la queremos tanto como a una zarigüeya aplastada en el medio de la ruta, porque le sacamos el auto a 100 mangos menos de lo que pedía pero tuvimos que invertir esos 100 mangos en arreglar la bocina y, créase o no, el sapito (la mierdita esa que tira agua al vidrio) porque si no no te dan el WOF. Qué ostias es el WOF?? Warrant of Fitness. Es un chequeo que se le hace cada 6 meses sin excepción a los vehículos para garantizar su buen funcionamiento. El asunto es que aparentemente el sapito es tan importante que si no te funciona bien no te dan el WOF (¿????? Loco, no?).



Luego de recuperar el autito y conseguir nuestro tan deseado WOF, nos aseguramos. El seguro en Nueva Zelanda no es obligatorio, pero uno con su mentalidad de argentino listo para que lo caguen en medio de un accidente dice: mejor prevenir. Así que fuimos a la Automobile Asociation, nos empapamos sobre las opciones disponibles y nos decidimos por asociarnos al AA para obtener mapas gratis, servicio mecánico y transporte por averías entre otras yerbas durante un año por 49 pesunquis final. Y también sacamos un seguro completo por otros 48 kiwicines al mes. Yay! No sólo tenemos auto, sino que también tenemos seguro!



Lo que todavía no tenemos es laburo…. Coff coff… pero en eso estamos. Acá nos hicimos amigos de un par de alemanes, Kira y Alex, que son bastante piolas. Kira nos pidió que le enseñemos castellano y, ni lento ni perezoso, le dije que “sí, claro, siempre y cuando vos nos enseñes alemán.” Por suerte la idea le cayó bien. Además de aprender alemán nosotros y castellano ellos, nos asociamos para la búsqueda de empleo. Ayer nos fuimos en el auto de ellos a los campos a ofrecernos para juntar o empacar frutas y hoy hacemos al revés (entiéndase que vamos en nuestro auto. Aunque, noticia de último momento, eso está por verse, porque aparentemente Kira se peleó con Franzi (otra alemana que viaja con ellos dos) y se quiere ir a la mierda (chan!).

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Ahora es 13 de febrero. El día de ayer terminó de la siguiente manera: Kira se fue a Auckland porque se peleó fulero con Franzi. Nos hemos quedado sin profesora de alemán. Creemos que Franzi, a.k.a. Belinda Elefantiasis (referirse a Belinda, cantante mexicana y a Elefantiasis, enfermedad en los miembros), está (o debería estar) medicada porque es (medio) ciclotímica. Alex se juntó con nosotros para seguir buscando trabajo. A la noche hicimos curry y terminamos comiendo con otra alemana que se llama Lena, a.k.a. Kika (referirse al personaje de Gasalla para más información) y es maestra jardinera en un colegio Waldorf (así que estuvimos hablando un poco de eso), y con otra alemana que se llama Sonia, a.k.a. Videlita (referirse a la junta durante el proceso de reorganización nacional del 76), que resultó ser muy copada a pesar de nuestras predicciones; no es tan Videlita como suponíamos. La parte emotiva fue darnos cuenta como si estuviésemos en una película de Disney que no deberíamos ser tan prejuiciosos (acá es donde se escucha a la audiencia suspirando un “AAAAAWWWW”) y que las primeras impresiones a veces nos las tenemos que tragar. El broche de oro fue hacer una fogatita en la playa de enfrente con Alex y Nina. Ah, y estuve manejando y todos estamos vivos… esa es buena señal.



Hoy amanecimos de un humor indescriptiblemente pálido. A Alex lo llamaron de la isla sur (que es donde habían estado ellos anteriormente) para ofrecerle trabajo en Apple picking, así que decidieron que se van a volver para allá. Con Fede salimos a la ruta a recorrer orchards y preguntar si necesitaban gente, la respuesta fue la misma de antes: llegaron muy temprano, la temporada este año empieza más tarde que de costumbre por el cambio climático, vayan a Mr Apple (una empresa grande que tiene vastos territorios con… bueno, manzanas, obvio). Hicimos un par de llamados y posiblemente la semana que viene salga algo.



Mañana o pasado les cuento las andanzas del domingo y lunes. Lo que leyeron lo escribí entre el viernes y sábado.

viernes, 5 de febrero de 2010

tu, tu, tu, tu eres... mi amortiguador

Nota del autor: las horas mencionadas son meramente estimativas. los hechos relatados NO son ficcionales; cualquier coincidencia con hechos o personas que lean este post es meramente casual.

viernes 9 am: despertador. si, un poco tarde, pero... cuando uno es desempleado no importa demasiado a que hora se levanta. desayuno. finalizacion de armado de valijas.

10.30 am: en busca de la yerba perdida. es solo un decir, no perdimos yerba, pero necesitabamos mas. finalmente conseguimos en un convenience store (o conveniencia, como les decimos nosotros) de mala muerte en donde incluso tenian dulce de leche. quien lo iba a imaginar??

11.30 am: cerrar valijas, cargar termo, endosar sobras a alejo, etc etc. mochila al hombro y valija coja (le falta una ruedita a mi valija.... gran adquisicion fue, que no le duro ni hasta llegar al primer hostel en auckland!). en eso suena el telefono de fede. "ale, atende vos, deci que no estoy," escucho mientras armo un tetris en mi mochila de mano entre la computadora, el termo, el mate y una salsa de tomate (si, me lleve la salsa de tomate, so what?). alejo nos cuenta que era un tal anthony, que trabaja en el restaurante donde fede rompio la copa, que llamaba para ofrecerle un puesto de kitchen hand o dishwasher. señor, ya tenemos pasaje para ir a juntar frutas, no joda una semana despues de la entrevista que ya se paso su cuarto de hora.

12.45 pm: despedida de alejijou en la estacion de micros. nos sentamos, nos acomodamos y todo muy lindo hasta que nos damos cuenta de que los 4 hindues, que estan sentados en posiciones estrategicas alrededor de nosotros, hieden de una forma increiblemente acida (creo que nunca habia entendido el significado de la collocation "pungent smell" hasta ese momento). el unico punto bueno que encontre al hecho de no haber tenido tiempo de almorzar fue que crei que si hubiese tenido algo en el estomago no me habria quedado mas opcion que barnizar el tapizado de los asientos frente a mi.



2.30 pm: se para el micro. solo por unos breves instantes. luego nos da unos 20 minutos en una especie de restaurante de ruta para engañar al estomago.

5 pm: se para el micro. junto con el motor deja de funcionar la ventilacion que era lo unico que nos aliviaba el hedor de la peninsula indica. parecia una conspiracion para que no tuvieramos alternativa a una muerte dolorosa de nuestras glandulas pituitarias. bajamos todos del micro, mate en mano, claro. esta vez dije a mi compañero de viaje "llevalo vos, me tiene podrido que me miren raro con el mate." segundos despues escucho al señor giosa con cierto tono de perro rabioso, dirigiendose a varias personas del micro que estaban como nosotros aprovechando del aire puro y la vista, vomitando la frase "IT'S NOT A DRUUUUUUUUUUUUG!". hablamos con una pareja de Dunedin (que resulta que se pronuncia "DAN-'EEDEN") y una señora a la que le explicamos que carajos era el mate y la compeli a probarlo. entre tanto la manada hedionda nos miraba cual jauria de perros rabiosos, quien sabe por que.




6.30 pm: se para el motor por segunda vez. no hay mucho mas que decir.



6.45 pm: se para el motor. definitivamente. paramos en una estacion de servicio mientras esperabamos al micro que nos vendria a buscar para terminar el recorrido a Napier. nos manducamos un par de porquerias, obvio.



7.30 pm: al nuevo micro viejo! sopor de viaje largo e interrumpido. parada en algun que otro lado para subir gente.

11 pm: llegada a destino. nada mas y nada menos que 10 hs para hacer un viaje de 400 kilometros (como dirian aca: this is f*cked, bro!) panorama desolador. obviamente que perdimos nuestra reserva en el hostel. por suerte no pagamos por ella.

11.30 pm: arrivo al hostel que encontro fede. nos recibe el dueño con un "che, boludo!" le pregunto si habla español y me contesta con un "no" y agrega algo en aleman con la palabra "scheiZe". siendo quien les habla un poliglota (????? jajajjaa) le digo "oh, you know only the foul language... and you are using it with us... that's so impolite!" (si, yo se que yo soy bocasucia, pero por lo menos pude cagar a pedos a alguien... deben ser esos restos de docente que hay en mi). cuestion que el "boludo" nos dio alojamiento barato, wi-fi gratis y otras comodidades.

hubo uno (o dos) broches de oro, pero esos quedaran para otros momentos.
hoy: playa

martes, 2 de febrero de 2010

hey boy, hey girl... countryside, here we go!



Pos bien, ha pasado poco más de un mes aquí en Auckland. No hemos visto demasiado afuera mas que la península de Coromandel. Hemos buscado trabajo durante días, hablamos con dueños, gerentes, hicimos trials, tuvimos entrevistas, pateamos las calles plantando currículums y no hemos tenido suerte, ninguno ha dado frutos. Changos! Resulta que en el resto italiano donde iba a empezar a trabajar con un mexicano, una peruana, un tano, un maorí y una banda de brasucas, contrataron a un italiano amigo de la dueña (Joyce, te recordare por siempre como una gran, gran…. conchuda de mierda sin criterio – Joyce es la dueña). Por suerte me llamo Diego (el mexicano) y me dijo: “mira, cabrón, lamento no haberte iamado antes pos es que no encontraba tu numero, te iamo por dos cosas, una para decirte que lamento que le haian dado el trabajo a otro (en ese momento me aclaró la relación que este individuo tenía con la dueña) y la otra es porque tengo que pagarte el trial, así que cuando puedas te pasas por aquí y te doy el dinero, si ves que esto está muy bisi (busy) me esperas 5 minuticos y estoy contigo.” Así que bien, podría decir que gane mi primer mini sueldo en la Nueva Zelandia (65 mangulis).



En Madison (la reclutadora) no me confirmaron para tener entrevista en el puesto de customer service en el banco como a Alejo, que ya está con un pie adentro. Y David, el dueño del sex shop donde aplicamos para trabajar, tampoco nos contactó, y nuestro intento de ir a hablar con él otra vez fue en vano ya que nos atendió otra chica que no se molestó en preguntarnos los nombres y nos dijo que si teníamos nuestros números de contacto en el cv ya se comunicarían con nosotros. Cosa que, imaginarán, nunca pasó. Por todo eso y mucho más, Fede y quien les habla (yo, Fabio), hemos decidido partir. A donde? A Napier, que queda en Hawkes Bay, en el este centro de la isla norte, donde hay vastísimos lugares para juntar frutas. Cuáles son los pros? Por un lado, es trabajo asegurado. Por otro, es más ahorrativo ya que posiblemente nos den alojamiento junto con el trabajo (lo cual es appealing por demás ya que estamos planificando cuándo vamos a comprar el tutú to hit the road, Jack (8)). Además (sí, sí, threefold advantage, o tal vez más incluso), al trabajar 3 meses en campo (no necesariamente de corrido) uno puede aplicar para una extensión de dos meses de la working holiday visa, lo cual nos permitiría permanecer más tiempo y trabajar un poco más para juntar plata para las aventuras australianas y asiáticas (so exciting, so exciting!!!!). Cuándo nos vamos? El viernes. Este viernes. Tan pronto? Sí. Hemos dado aviso a nuestros familiares por defecto en esta ciudad. El tío Andre fue muy encouraging y el tío Martin estaba un poco upset por las novedades, pero les prometimos volver porque nosotros también nos sentimos un poco apegados a ellos. Y otro de los motivos por los cuales volveremos es, nada más y nada menos, que nuestro pequeño hermanito de aventuras (que hoy cumple años, recuerden, Alejo ahora tiene 24!!), Alejijou R F se queda en esta ciudad defo (lo de “defo(rme)” va con onda) donde tenés que hacer 8 subidas y bajadas para caminar 4 cuadras.

Les dejo, me voy a la lavandería a buscar ropa.
Feliz Cumple, Alejijou!!!

Cheers!

miércoles, 20 de enero de 2010

self-inflicted long weekend



Heme aqui luego de un fin de semana por otros lares, a saber: Peninsula de Coromandel, pueblo denominado Whangamata (nota de color: lo' maoríse' pronuncian la WH como F, asi que favor de retomar la lectura de la ultima oracion con la correcta pronunciacion). El tio (San) Martin nos consiguio una cabaña a una cuadra de donde iba a parar el con su familia en aquel pueblo a tres horas de Auckland. Evidentemente tenemos el no dificil, porque no nos costo aceptar la tentadora oferta de pasar unos dias en un nuevo lugar donde ademas se cuenta con el plus de las playas (entre ellas la Hot Water Beach - todos entienden eso, so no need to translate). Lindo lugar para pasar un tiempo, con poca gente, para variar. El clima.... bastante pedorro, pues ha llovido casi todo el tiempo, pero aun asi nos las ingeniamos para ir a la playa, para dar batalla a unas olas que no habian tenido precedente en NZ, y para salir de paseo y sacar fotos.



Dia 1: lluvia. Compra de viveres en el supermercado local (nos cruzamos con unas argentas simpaticonas que estan hace casi un año viajando por NZ y trabajan ahi, tenian una van que estaban intentando vender a una modica suma de 2.500 dolares.... very enticing really, pero como no tenemos trabajo, decidimos que era mejor esperar). Lluvia. Noche de chinchon y mate con lluvia. Ah, y no se si mencione que llovia.... Problema numero 2 (porque el numero 1 era la lluvia): si necesitas ir al baño (que queda fuera de la casa) y necesitas las llaves para entrar, contempla la posibilidad de que alguien haya trabado la puerta desde adentro antes de salir... lo cual no seria el problema... este seria que las llaves quedaran adentro del baño tambien. la solucion es facil: regar plantitas... total, llovia, asi que que le hace un poco mas de agua al tigre? segunda solucion: deslizar uno de los vidrios de la ventana oscilobatiente (viste, pa, como aprendi trabajando dos meses con vos?), sacarlo intentando evitar que cayera al suelo, hacer un curso acelerado de telekinesis para mover mentalmente las llaves desde su lugar de origen hasta la ventanta, o intentar con un brazo improvisado con un palo de golf y un tenedor. Resultado: exitoso. Problema numero 3: cuando quemes una tostada dentro de una casa de madera donde hay hasta 12 posibilidades en 10 de que haya una alarma contra incendios, contempla la posibilidad de tener que buscar la forma de apagar la alarma lo mas rapido posible cuando el tostador (entiendase "la persona que estaba tostando pan") te mire y diga "QUE MIERDA ES ESO?". A veces mirar con cara de "sos o te haces" y responder "la alarma de incendios, pelotudo!" no es la mejor forma, pero probablemente sea la mas accesible.

Dia 2: sol.... sol??? SOOOOOOL! que otra opcion teniamos mas que ir a la playa? era un llamado del destino, definitivamente. Olas. Habia OLAS! hacia tiempo que no veiamos de esas por las playas locales. Luego fue noche de pizza. The host: Mr Fapis: como hacer 7 pizzas con un kilo y medio de harina. (information available on request)



Dia 3: lluvia. otra vez.... lluvia. nunca pudimos darnos esa vuelta por la playa durante la noche, porque claro, llovia.... sin embargo cuando paro un poco nos tomamos de las manos y cantamos todos juntos alrededor de un fogon electrico, y nos dirigimos a la playa para caminar un rato y tomar nuestras tan esperadas fotos. Momento contemplativo numero algo: siempre, siempre (y enfatizo la palabra "siempre") hay que contemplar la posibilidad de perderse si uno sale por un lugar distinto al de entrada. favor de conservar la calma, nadie muere de perdidismo. valga la obviedad, encontramos el camino de vuelta eventualmente (y se lo debemos todo a nuestra habilidad para orientarnos con las estrellas.... ????).



Dia 4: vuelta al pago. sol. si, el dia de la partida: sol. habrase visto! antes de volver a nuestra vieja y querida auckland nos hicimos una escapada a la parte norte de la peninsula a las playas de agua caliente. luego nos comimos el trafico de vuelta al centro y, oh, sorpresa! hemos descubierto que.... (tambores) HAY GENTE EN AUCKLAND DESPUES DE TODO! recien ahorita estan volviendo a trabajar. pobres, tienen tan pocas vacaciones estos muchachos....



asi que... so far, so good

Cheers!

lunes, 11 de enero de 2010

job hunting vs. beach bumming



se ha terminado el fin de semana. uno muy vacacional, muy veraniero playeristicamente hablando y un tantito friolento con las ventizcas costeras. ayer fuimos a nadar a las playas de Tacapuna: los chicos, yo, y mis documentos y tarjetas. gracia' a dio' el dinero aqui es bastante plastico y se seco enseguida. no puedo decir lo mismo de mi dni, que quedo cuasi listo para hacer papel reciclado, pero luego de un rato de sol permanecio legible.



luego de tanto finde playero continuamos arduamente la tarea de conseguir eso que no tenemos ganas de hacer pero que nos da esa cosa que nos gusta tanto (comida nos da, claro!). hemos caminado, hemos dejado curriculums en lugares donde ni siquiera buscaban gente, hemos descubierto que no todos los kiwis son simpaticos, hemos comido comida hindu nuevamente... entre otras cosas, se me dio por sacar fotos a carteles y negocios con fines educativos (WTF??? #1 - tal vez este listo para empezar a trabajar?). deje cv en otro instituto de ingles, quien sabe tal vez este predestinado (WTF??? #2)... mi curriculum mucho no ayuda porque toda la experiencia laboral que tengo es en ese area y, la que no, es inventada.



despues de dejar en un bar mexicano atendido por un rubio de ojos claros que escuchaba Korn (WTF???? #3) y un intento fallido de sumarnos a la base de datos de una agencia de trabajo, nos sentimos exhaustos (???) y terminamos almorzando incluso antes que los kiwis en un local de comida hindu (los curries deberian ser universalmente venerados). de ahi fuimos camino a otra agencia en la zona de plumitas verdes que no existia, y de ahi vuelta al centro, a la estacion Britomart (que se asemeja a un microondas gigante tuneado con luces azules) para tomarnos el tren a Sylvia Park, con mi miedo de confundirme como el personaje de Paul Auster y decirle a la vendedora de tiquetes "two tickets to Sylvia Plath, please?" (lo cual no sucedio afortunadamente). llegamos a Sylvia Park luego de un viaje muy comodo pero que poco podria considerarselo como breve para encontrarnos con que en ese parque no habia arboles, ni fuentes, ni plantas, ni pasto... Sylvia Park es un shopping debajo de la autopista.... y alrededor... hay ruta.



all in all, esas son las novedades.

Cheers!